Tutú ajustable de Mariposas Lilyanne 3-4 años
El precio original era: 39,95 €.23,97 €El precio actual es: 23,97 €.
Disfraces. Juego simbólico. Imaginación. Expresión. Lenguaje. Habilidades sociales. Desarrollo cognitivo y emocional
Descripción
Tutú Lilyanne 3-4 años – Souza
El Tutú Lilyanne 3-4 años de Souza es un precioso tutú ajustable de tul rosa salpicada de preciosas mariposas en relieve que parecen revolotear alrededor. Una cinta bordada forma un único volante. Con cinturilla elástica dorada.
*No se aceptan cambios ni devoluciones en los disfraces y complementos.
Descripción
Con este precioso, original y romántico tutú puedes convertirte en lo que quieras: bailarina, hada, elfa, princesa… ¡Un básico en el rincón de los disfraces! Porque de eso se trata: ¡Que dejen volar la imaginación y se pongan en la piel de un personaje distinto cada día!
Es un complemento ideal para disfraces de Halloween y Carnaval, para fiestas temáticas ¡y para cualquier ocasión de juego simbólico! Va a juego con la Capa de Mariposas Lilyanne, que se vende por separado.
Está confeccionada con materiales de alta calidad, lo que garantiza su durabilidad y comodidad durante todo el día. Sus materiales livianos hacen que sea ligera y confortable de llevar.
Qué incluye
- 1 tutú con mariposas.
Características
- Talla: 3-4 años (98-104 cm)
- Medidas: 28 cm (largo de la falda)
- Materiales: tul, 100% poliéster
Aspectos pedagógicos
Aunque desde Jugar con Sentido Común queremos recordar que cada peque es único, que no a todos les gusta disfrazarse y que siempre debemos respetar y no forzar; lo cierto es que disfrazarse es una de las actividades infantiles predilectas y tiene multitud de beneficios para desarrollo integral infantil:
- Fomenta la empatía. Asumir el rol de otras personas enseña a ponerse en la piel de los demás y a mirar las cosas desde un punto de vista diferente. Este ejercicio les enseña la diversidad y les ayuda a comprender que todos somos distintos y únicos, y que tenemos formas diferentes de pensar.
- Alimenta la creatividad, la imaginación y el ingenio. Cuando los peques se disfrazan tienen que elegir un personaje su indumentaria, imaginar cómo será su comportamiento e inventar una aventura. También tienen que elegir los accesorios que usará, crear historias, idear diálogos y personajes ficticios con los que interactuará, entre otras cosas.
- Ejercitan el pensamiento y juego simbólico. Este tipo de juego es, según los especialistas, el más importante para el aprendizaje y el desarrollo integral infantil. La actividad mental que se realiza al disfrazarse ayuda a mejorar el pensamiento simbólico, una capacidad básica para el desarrollo cognitivo que además les permite ensayar situaciones y adquirir una práctica en ellas que después les será muy útil en la vida real. Además, desarrolla las habilidades sociales, el pensamiento crítico, el razonamiento lógico, enriquece su vocabulario y perfeccionará su comunicación lingüística.
- Les ayuda a desinhibirse. Representar un papel permite ser una persona diferente y jugar con mayor libertad. Así, mediante el juego, pueden liberar tensiones, expresar sus intereses, sus preferencias, sus necesidades y sus miedos sin temor a ser juzgados. También es una oportunidad perfecta para observarlos, ya que estas situaciones nos ayudan a obtener información sobre los sentimientos y preocupaciones de nuestros hijos e hijas.
- Aprenden a socializar. Al practicar conversaciones con seres imaginarios que, en su mente, son sus aliados o sus archienemigos, se ponen en práctica ciertas habilidades sociales como la expresión de las ideas, la negociación, la realización de planes o la reacción ante los acontecimientos. Todo esto que se entrena mientras se juega, después sirve para relacionarse con la gente en la vida real. Todo ello se acentúa cuando juegan a los disfraces en grupo, con otros niños y niñas.
- Desarrolla su personalidad. Tener completa libertad para elegir atuendos y accesorios, realizar acciones e inventar situaciones y diálogos, les ayuda a conocerse mejor a sí mismos, a definir sus gustos y preferencias, y a definir su propia identidad, única y personal en cada individuo.
- Practican la expresión corporal. Al jugar a interpretar personajes y situaciones ficticias, los peques recrean voces, imitan gestos y copian algunos movimientos. Es una excelente técnica para conocer mejor su cuerpo, entrenar la coordinación y desarrollar las habilidades motoras.
- Una actividad lúdico-educativa. Disfrazarse es divertidísimo pero, además, es compatible con el aprendizaje. Por ejemplo: si están recreando un personaje histórico, es un buen momento para que se interesen en saber más cosas sobre su biografía y las hazañas que realizó en vida o cuál era su contexto social. De igual forma, si eligen un traje de animal, es una gran oportunidad para aprender más sobre la fauna y la naturaleza.




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